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Lixiviación minera inteligente: cómo el monitoreo geoespacial transforma el control de las pilas

7 sept
9 min de lectura

En minería, extraer el mineral desde el yacimiento es apenas una parte del problema. El verdadero valor aparece cuando los elementos económicamente aprovechables contenidos en esa roca pueden separarse, concentrarse y convertirse en un producto comercial. En determinados yacimientos, especialmente cuando se trabaja con minerales de baja ley y grandes volúmenes de material, la lixiviación minera se convierte en uno de los procesos hidrometalúrgicos más importantes.

Sin embargo, una pila de lixiviación no es simplemente una montaña de mineral sobre la cual se aplica una solución química. Es un sistema tridimensional donde interactúan simultáneamente mineralogía, granulometría, permeabilidad, topografía, concentración del reactivo, caudal de irrigación, humedad, temperatura, drenaje, tiempo de residencia y condiciones ambientales.

Precisamente allí aparece una oportunidad que tradicionalmente ha sido subutilizada: integrar el proceso metalúrgico con información geoespacial para conocer no solamente cuánto está ocurriendo, sino dónde está ocurriendo.

En AABO Services abordamos este problema desde esa perspectiva: convertir la operación de lixiviación en un sistema espacialmente observable, donde datos de proceso, sensores, infraestructura, drones, información ambiental y modelos de ingeniería puedan integrarse dentro de una misma arquitectura de decisión.

¿Qué es realmente la lixiviación?

La lixiviación es un proceso hidrometalúrgico mediante el cual un compuesto químico, denominado lixiviante, entra en contacto con un mineral y permite disolver selectivamente determinados elementos de interés.

El principio parece sencillo: una solución atraviesa el mineral, reacciona con determinadas especies minerales y transporta el metal disuelto hacia un sistema de recuperación. La ingeniería detrás del proceso, sin embargo, es considerablemente más compleja.

En cobre, por ejemplo, determinados minerales pueden tratarse utilizando soluciones ácidas, frecuentemente basadas en ácido sulfúrico. En operaciones de oro y plata puede utilizarse cianuración bajo condiciones químicas específicamente controladas. El International Cyanide Management Code se concentra precisamente en la gestión segura del cianuro empleado para la recuperación de oro y plata y establece controles sobre soluciones de proceso, instalaciones, agua, filtraciones, contingencias y monitoreo.

No existe, por tanto, una receta universal de lixiviación. El reactivo, concentración, granulometría, tiempo de contacto y diseño hidráulico deben responder a la mineralogía, pruebas metalúrgicas y características particulares de cada yacimiento.

Del mineral extraído a una pila operacional

En una operación típica de lixiviación en pilas o heap leaching, el mineral proveniente de mina puede pasar por etapas de trituración, clasificación y eventualmente aglomeración antes de ser transportado hacia el área de lixiviación.

El material es colocado progresivamente sobre una plataforma técnicamente diseñada conocida como leach pad. Esta plataforma incorpora sistemas de impermeabilización y drenaje cuya función es permitir la recuperación controlada de las soluciones que atraviesan el mineral y reducir el riesgo de infiltraciones no controladas hacia el terreno.

La EPA describe conceptualmente este proceso mediante una pila ubicada sobre una plataforma impermeabilizada, irrigada desde su superficie y conectada mediante drenajes hacia sistemas de recolección de solución enriquecida.

Las pilas normalmente no se construyen como un único volumen homogéneo. Evolucionan espacialmente mediante sectores, celdas, fases y niveles o lifts. Esto tiene una implicación fundamental para la gestión de información: cada sector puede haber recibido mineral diferente, presentar distinta granulometría, diferente fecha de apilamiento y diferente comportamiento metalúrgico.

Desde ese momento, la ubicación deja de ser simplemente una referencia topográfica y comienza a formar parte del modelo del proceso.

Irrigar no significa necesariamente lixiviar correctamente

Una vez construido el sector correspondiente, comienza la aplicación de la solución lixiviante mediante goteros, tuberías, aspersores u otros sistemas de irrigación.

La solución debe distribuirse sobre la superficie e infiltrarse a través de los espacios existentes entre las partículas. Durante ese recorrido ocurren las reacciones químicas responsables de colocar el metal de interés en solución.

La gravedad transporta posteriormente esta solución hacia los sistemas inferiores de drenaje. La corriente que contiene el metal disuelto suele denominarse Pregnant Leach Solution o PLS, y es conducida hacia las siguientes etapas metalúrgicas para recuperar el elemento de interés. Parte de la solución procesada puede acondicionarse nuevamente y retornar al circuito de lixiviación.

Pero aplicar un determinado caudal sobre una superficie no garantiza que ese volumen se distribuya uniformemente dentro de la pila.

Pueden existir zonas compactadas, canales preferenciales, sectores secos, acumulaciones de solución, problemas de permeabilidad o diferencias mineralógicas que alteren la cinética del proceso. Una pila puede estar recibiendo correctamente el volumen total de solución calculado y, al mismo tiempo, presentar una distribución espacial deficiente.

Ese es uno de los puntos donde la analítica geoespacial puede aportar mayor valor.

La variable que falta en muchos sistemas de control: dónde

Un sistema tradicional de planta puede indicarnos que una línea está transportando determinado caudal, que una solución presenta cierto pH o que el PLS contiene determinada concentración del metal.

Pero una pregunta operacional diferente sería: ¿en qué sectores de la pila se está generando ese comportamiento?

El SIG introduce esa dimensión.

Cada celda de lixiviación puede convertirse en un objeto geoespacial relacionado con información de origen del mineral, tonelaje, ley, mineralogía, granulometría, fecha de construcción, altura del lift, sistema de irrigación, caudales, presiones, química de soluciones, resultados metalúrgicos y estado operacional.

Esri incluye específicamente el monitoreo de heap leaching dentro de los flujos SIG para operaciones mineras y señala la posibilidad de analizar espacialmente tanto el tipo de material como su aplicación dentro de las pilas.

De esta manera, el mapa deja de representar únicamente la geometría del leach pad. Comienza a representar su comportamiento.

Del plano de la pila a un gemelo geoespacial de lixiviación

En AABO Services podemos estructurar este concepto mediante un modelo geoespacial que reproduzca la configuración operacional del área de lixiviación.

En una primera capa se encuentra la geometría física: límites del pad, celdas, niveles, drenajes, tuberías, válvulas, aspersores, piscinas, estaciones de bombeo, caminos, instrumentación y demás infraestructura.

Sobre esta geometría se incorpora el historial del mineral depositado. El material descargado en una determinada celda puede conservar trazabilidad respecto a su procedencia en mina, bloque geológico, tonelaje, ley, fecha de extracción y propiedades relevantes determinadas por los modelos geológicos y metalúrgicos.

El resultado comienza a parecerse a un gemelo digital geoespacial del proceso de lixiviación.

Ya no observamos simplemente una superficie. Podemos consultar qué material existe debajo de una determinada ubicación y cómo se ha comportado desde su colocación.

Integrar SCADA, sensores e IoT con ubicación

La siguiente evolución consiste en integrar variables dinámicas.

Sensores de presión y caudal del sistema de irrigación, niveles de piscinas, estaciones meteorológicas, piezómetros, inclinómetros, instrumentos geotécnicos, medidores de calidad de agua, sistemas de detección de fugas y variables procedentes de PLC o SCADA pueden incorporarse al entorno geoespacial.

Esto no significa que un SIG deba sustituir al PLC, SCADA o a los sistemas instrumentados responsables del control seguro de la instalación. Sus funciones son diferentes.

El sistema de automatización continúa ejecutando el control operacional de campo. La plataforma geoespacial consume, contextualiza y relaciona esa información con el territorio, permitiendo observar simultáneamente proceso, infraestructura y entorno.

Una presión fuera de rango deja así de ser únicamente un valor rojo en una tabla. Puede observarse inmediatamente qué tubería la presenta, qué sector abastece, qué mineral está siendo irrigado allí y qué comportamiento se ha registrado históricamente en esa zona.

Drones: observar la lixiviación desde otra escala

El monitoreo mediante drones amplía considerablemente esta capacidad.

Las imágenes RGB, térmicas, multiespectrales e incluso hiperespectrales pueden proporcionar información espacial que resultaría extremadamente costosa de obtener mediante inspecciones exclusivamente terrestres.

Una investigación publicada en Hydrometallurgy evaluó imágenes hiperespectrales obtenidas mediante UAV sobre pilas de lixiviación de cobre en la mina Safford, Arizona. El estudio consiguió identificar distribuciones minerales superficiales, sistemas de tuberías, líneas de goteo, acumulaciones de lixiviante y sectores saturados, demostrando la utilidad del monitoreo remoto como complemento de las técnicas tradicionales.

Otro estudio aplicado a una operación aurífera en México utilizó imágenes RGB y térmicas obtenidas con drones junto con modelos de visión computacional para generar mapas de humedad superficial. El objetivo era identificar espacialmente diferencias en la distribución de la solución de lixiviación y reducir la dependencia de inspecciones manuales discontinuas.

Para un sistema geoespacial, estos resultados son especialmente relevantes porque cada vuelo puede transformarse en una nueva capa temporal.

Podemos comenzar a comparar el comportamiento de la pila entre diferentes fechas y observar dónde aparecen zonas persistentemente secas, sectores con acumulación de solución o modificaciones superficiales que requieren investigación.


Obra minera en desierto con drones, sensores y tuberías; dos operarios observan un talud con agua filtrándose hacia un estanque.

Cuando el KPI también tiene coordenadas

Uno de los cambios conceptuales más interesantes ocurre cuando los indicadores metalúrgicos dejan de analizarse exclusivamente como promedios generales.

Supongamos que la recuperación metalúrgica se expresa conceptualmente como la relación entre metal recuperado y metal originalmente contenido en el mineral alimentado.

Un valor promedio para toda la pila puede mostrar que la operación está dentro de determinado rango. Sin embargo, ese promedio puede ocultar sectores con comportamientos completamente diferentes.

Si la información de mineral alimentado, tiempo de lixiviación, irrigación y producción puede relacionarse espacialmente, es posible comenzar a analizar desempeño por celda, sector o campaña.

El operador podría observar en un mapa qué sectores presentan recuperación esperada, cuáles evolucionan más lentamente y cuáles muestran alguna desviación respecto del comportamiento previsto.

La pregunta cambia de “¿cuál es nuestra recuperación?” a “¿dónde estamos recuperando menos y qué condiciones espaciales coinciden con ese comportamiento?”.

Ese cambio es extremadamente poderoso.

Balance hídrico, piscinas y riesgo ambiental

La lixiviación también es un problema de gestión de soluciones.

Precipitación, evaporación, irrigación, inventario retenido dentro de la pila, capacidad disponible en piscinas y recirculación forman parte de un sistema hidráulico que debe mantenerse controlado.

En operaciones que utilizan cianuro, el Cyanide Code exige programas integrales de gestión del agua y medidas orientadas a prevenir liberaciones no intencionales, incluyendo consideraciones relacionadas con almacenamiento, inspecciones, capacidad y contingencias.

La dimensión geoespacial permite integrar estaciones meteorológicas, cuencas de aporte, canales, piscinas, drenajes, pozos de monitoreo, puntos de control y resultados de calidad de agua dentro de un único modelo territorial.

Los antecedentes técnicos de EPA sobre instalaciones de lixiviación también muestran que el monitoreo puede abarcar soluciones barren y pregnant, aguas subterráneas y diferentes componentes del circuito, reforzando la necesidad de tratar el sistema como una red integrada y no como puntos aislados.

Un centro geoespacial para la operación

La arquitectura que proponemos desde AABO Services puede integrar información procedente de bases de datos mineras, sistemas de laboratorio, PLC/SCADA, sensores IoT, modelos geológicos, estaciones meteorológicas, drones e imágenes de observación remota.

Dependiendo de la infraestructura tecnológica del cliente, esta arquitectura puede construirse utilizando plataformas corporativas ArcGIS o implementaciones basadas en tecnologías abiertas como PostgreSQL/PostGIS, GeoServer, QGIS, APIs, Python y aplicaciones web geoespaciales.

Sobre esa infraestructura pueden desarrollarse tableros especializados donde metalurgia, operaciones, geotecnia, mantenimiento, ambiente y gerencia observen diferentes niveles de información procedentes de una misma fuente integrada.

La verdadera transformación no consiste en crear un mapa más atractivo. Consiste en construir una estructura de datos donde cada medición tenga contexto operacional, temporal y espacial.

De monitorear la pila a comprender su comportamiento

La lixiviación probablemente seguirá siendo fundamentalmente un proceso de transferencia de masa y reacción química. La tecnología geoespacial no cambia esas leyes físicas y químicas.

Lo que cambia es nuestra capacidad para observarlas.

Una pila que anteriormente podía analizarse mediante muestras, balances globales, inspecciones y algunas variables instrumentadas puede convertirse progresivamente en un sistema digital donde geometría, mineral, infraestructura, irrigación, sensores, química, imágenes y producción están relacionados.

Y cuando todos esos datos comparten una referencia espacial y temporal común, comienzan a aparecer relaciones que anteriormente permanecían ocultas entre diferentes departamentos y bases de datos.

Ese es precisamente el valor de incorporar inteligencia geoespacial a la hidrometalurgia.

Conclusión: la próxima generación de lixiviación será espacialmente inteligente

Mejorar un proceso de lixiviación no depende únicamente de aplicar más solución, aumentar instrumentación o instalar nuevos equipos. La eficiencia comienza por comprender cómo interactúan mineral, solución, infraestructura y territorio.

La tecnología SIG permite convertir miles de observaciones aparentemente independientes en una representación integrada de la operación. Cuando además se incorporan drones, sensores, modelos analíticos, bases de datos metalúrgicas y monitoreo ambiental, el resultado puede evolucionar hacia un verdadero sistema de inteligencia operacional geoespacial.

AABO Services puede diseñar e implementar este tipo de soluciones para operaciones mineras, integrando SIG, ingeniería, bases de datos, automatización, analítica y monitoreo dentro de arquitecturas adaptadas a la infraestructura existente de cada organización.

No proponemos sustituir los sistemas metalúrgicos, SCADA o de control que ya funcionan. Proponemos conectarlos con el componente que muchas veces falta: el contexto espacial necesario para entender qué está ocurriendo, cuándo está ocurriendo y exactamente dónde está ocurriendo.

Si su operación administra pilas de lixiviación, piscinas de proceso, redes de irrigación, instrumentación geotécnica o monitoreo ambiental y desea evaluar cuánto de esa información podría integrarse geoespacialmente, contacte a AABO Services para realizar un análisis de su arquitectura actual y diseñar un modelo de monitoreo adaptado a su operación.

Fuentes y referencias

La descripción general del proceso y configuración de heap leaching se apoya en documentación técnica de la U.S. Environmental Protection Agency sobre plataformas de lixiviación, irrigación, drenaje y recuperación de soluciones.

Para gestión segura de procesos de oro y plata con cianuro se tomó como referencia el International Cyanide Management Code y sus estándares relacionados con soluciones, gestión hídrica, infiltraciones, inspecciones y contingencias.

Para las aplicaciones SIG en operaciones mineras y monitoreo específico de pilas de lixiviación se utilizó información publicada por Esri sobre Mining Operations.

Los ejemplos sobre teledetección mediante drones corresponden a investigaciones publicadas en Hydrometallurgy sobre la mina Safford y en Remote Sensing sobre monitoreo de humedad superficial en pilas de lixiviación.

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