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Método Camel Case: cómo codificar nombres de documentos de forma clara y estandarizada

En el artículo anterior explicamos cómo una organización puede utilizar una estructura alfanumérica para asignar una identidad única a cada documento. Mediante una combinación de compañía, ubicación, disciplina, tipo documental, secuencial y revisión, un archivo puede pasar de llamarse simplemente “Plano de planta edificio” a identificarse formalmente como AABO-UIO-ARQ-40-0100-R0.

Sin embargo, el código documental no siempre describe con suficiente detalle el contenido específico del archivo. El usuario puede reconocer que se trata de un plano de Arquitectura, pero todavía necesita saber si corresponde al edificio administrativo, al taller, a una bodega o a una instalación una operacional.

Para complementar el código puede incorporarse un título descriptivo normalizado. Una de las alternativas utilizadas en entornos digitales es el denominado método Camello o Camel Case, una convención que permite unir varias palabras dentro de una misma expresión, utilizando letras mayúsculas para señalar dónde comienza cada término.

¿Qué es el método Camello?

El nombre Camel Case proviene de la apariencia visual que adquiere una expresión cuando algunas letras mayúsculas sobresalen entre las minúsculas, de manera semejante a las jorobas de un camello.

Por ejemplo, la expresión “plano de planta del edificio administrativo” podría transformarse en:

planoDePlantaDelEdificioAdministrativo

Aunque los espacios desaparecen, cada palabra importante continúa siendo reconocible porque comienza con una letra mayúscula. Esta estructura permite reducir la dependencia de espacios, signos y caracteres especiales que pueden ocasionar inconvenientes en sistemas operativos, repositorios documentales, aplicaciones web o procesos automatizados.

Es importante aclarar que Camel Case no abrevia necesariamente un texto. Su función principal es normalizar la forma de escribir varias palabras dentro de una sola expresión. Si también se desea reducir la longitud, primero deberá definirse un catálogo de abreviaturas autorizadas.

¿Por qué normalizar los nombres digitales?

Cuando los usuarios tienen libertad absoluta para nombrar documentos, pueden aparecer variantes como “Plano de planta edificio”, “plano planta edificio”, “Planta del Edificio”, “Edificio plano final”, “Plano corregido” o “Plano definitivo nuevo”.

A esto se suman errores ortográficos, tildes omitidas, dobles espacios, signos innecesarios y expresiones que solo entiende la persona que creó el archivo. El resultado es un conjunto documental difícil de buscar, comparar y automatizar.

Aplicando Camel Case, la organización puede establecer una forma consistente:

PlanoDePlantaEdificioAdministrativo

Esta expresión es más predecible que una combinación libre de espacios, guiones, abreviaturas improvisadas y caracteres especiales. Su mayor valor aparece cuando forma parte de una convención documental completa y no cuando se utiliza como una solución aislada.

Dos variantes principales de Camel Case

Existen dos formas ampliamente reconocidas de aplicar esta convención. En la primera, conocida como lower camel case, la expresión comienza con minúscula y las palabras siguientes utilizan una letra inicial mayúscula.

Un ejemplo sería:

planoDePlantaEdificioAdministrativo

La segunda variante se conoce como Upper Camel Case o Pascal Case. En este caso, también la primera palabra comienza con mayúscula:

PlanoDePlantaEdificioAdministrativo

En programación es frecuente utilizar lower camel case para variables y funciones. Para títulos descriptivos incorporados en nombres documentales, Pascal Case puede resultar visualmente más claro porque todas las palabras principales siguen el mismo patrón.

No existe una variante universalmente correcta para todos los contextos. La organización debe escoger una, documentarla y aplicarla sin excepciones. La consistencia proporciona mayor valor que la preferencia personal por mayúsculas o minúsculas.

Cómo convertir un título al método Camello

Para transformar correctamente un título, primero se debe establecer su redacción oficial. Supongamos que el documento se denomina “Plano de planta del edificio administrativo”.

La organización debe decidir si conservará artículos, preposiciones y conectores como “de”, “del”, “la” o “para”. Si decide mantenerlos, el resultado podría ser:

PlanoDePlantaDelEdificioAdministrativo

Si el procedimiento determina que estas palabras pueden omitirse para reducir la longitud, el nombre podría convertirse en:

PlanoPlantaEdificioAdministrativo

La segunda opción es más corta, pero exige una regla formal. Cada usuario no debería decidir de manera independiente qué palabras eliminar, porque reaparecerían las variaciones que el estándar pretende evitar.

Antes de aplicar Camel Case, también deben eliminarse los espacios adicionales, corregirse los errores ortográficos y normalizarse las palabras según el diccionario documental de la organización.

Cómo integrar Camel Case con el código alfanumérico

El método Camello no reemplaza al código documental. Ambos elementos cumplen funciones diferentes y deben complementarse.

El código alfanumérico identifica de manera única el documento:

AABO-UIO-ARQ-40-0100-R0

El título indica qué contiene:

PlanoDePlantaEdificioAdministrativo

El nombre digital completo puede integrar ambas partes:

AABO-UIO-ARQ-40-0100-R0_PlanoDePlantaEdificioAdministrativo.pdf

De esta manera, el usuario puede reconocer la identidad formal del documento y comprender su contenido sin abrir el archivo. Los guiones separan los campos del código, mientras el guion bajo establece una división visible entre la identificación y el título descriptivo.

Esta estructura resulta mucho más sólida que guardar el archivo únicamente como “Plano final.pdf”, pero también evita convertir todo el nombre en una cadena continua difícil de interpretar.

No debe confundirse el código con el nombre del archivo

El código documental es un identificador controlado. El nombre del archivo es la representación utilizada para almacenar la versión electrónica. El título es una descripción legible del contenido.

Estos tres elementos pueden aparecer juntos, pero deben administrarse de manera independiente dentro del MDR o del gestor documental.

Si el título cambia ligeramente, no necesariamente debe modificarse el código. Por ejemplo, un documento inicialmente titulado “Plano de planta del edificio administrativo” podría precisar posteriormente su descripción como “Plano de planta del edificio administrativo, nivel 1”. Si continúa representando el mismo entregable, conservará su identificación y avanzará de revisión cuando corresponda.

El código no debe cambiar cada vez que se corrige una palabra. De lo contrario, el mismo documento podría terminar registrado con varias identidades y perderse su trazabilidad.


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El tratamiento de tildes, eñes y caracteres especiales

En español utilizamos caracteres como á, é, í, ó, ú, ü y ñ. Aunque los sistemas actuales suelen admitirlos, su presencia puede ocasionar inconsistencias cuando los archivos se intercambian entre plataformas, se incorporan a direcciones web o son procesados por aplicaciones heredadas.

Una política conservadora puede reemplazar las letras acentuadas por sus equivalentes simples. “Memoria de cálculo hidráulico” podría transformarse en:

MemoriaCalculoHidraulico

De forma semejante, la letra ñ puede reemplazarse por “n” cuando las limitaciones técnicas del entorno lo requieran. “Diseño de señalización” podría expresarse como:

DisenoSenalizacion

Esta sustitución no pretende cambiar el idioma ni justificar errores ortográficos. Es una regla técnica aplicable exclusivamente al nombre digital. Dentro del título formal y de los metadatos, las palabras deben conservar su ortografía correcta: “Diseño de señalización”.

También deben evitarse caracteres como barras, comillas, asteriscos, signos de interrogación, dos puntos y símbolos que pueden tener funciones reservadas en determinados sistemas.

Camel Case y las abreviaturas corporativas

Cuando un nombre resulta demasiado largo, se pueden incorporar abreviaturas, pero estas deben formar parte de un catálogo aprobado.

Por ejemplo, “Edificio Administrativo” podría abreviarse como EdifAdministrativo, siempre que “Edif” sea la abreviatura corporativa autorizada. Otra organización podría utilizar “EADM”, pero no es recomendable que ambas alternativas aparezcan dentro del mismo repositorio.

Un archivo podría denominarse:

AABO-UIO-ARQ-40-0100-R0_PlanoPlantaEdifAdministrativo.pdf

La abreviatura reduce la longitud, mientras Camel Case conserva la separación visual entre los términos. Sin embargo, abreviar demasiado puede generar códigos difíciles de comprender. La finalidad es simplificar sin convertir el nombre en una combinación críptica.

El equilibrio adecuado consiste en mantener corto el identificador, conservar un título descriptivo razonable y almacenar los detalles adicionales como metadatos.

Cómo manejar fechas y revisiones

Las fechas deben utilizar un formato consistente. Cuando sea necesario incorporarlas en el nombre del archivo, la estructura más conveniente para mantener el orden cronológico es año, mes y día.

Una fecha como el 18 de agosto de 2026 podría expresarse como:

20260818

Sin embargo, la fecha no siempre necesita formar parte del nombre si ya se encuentra almacenada en el gestor documental. Repetir información puede generar inconsistencias cuando el archivo se actualiza, pero la fecha incluida en su nombre permanece sin cambios.

La revisión tampoco debería escribirse de varias maneras. Expresiones como “Rev0”, “Revision0”, “R-0” y “V0” no deben coexistir. Si el estándar establece R0, todos los documentos deben utilizar exactamente esa estructura.

Un nombre completo y controlado podría ser:

AABO-UIO-ARQ-40-0100-R0_PlanoPlantaEdificioAdministrativo.pdf

La revisión siguiente sería:

AABO-UIO-ARQ-40-0100-R1_PlanoPlantaEdificioAdministrativo.pdf

El código base y el título se mantienen, mientras la revisión evidencia la evolución del contenido.

Errores frecuentes al utilizar Camel Case

Uno de los errores más habituales consiste en cambiar arbitrariamente entre mayúsculas y minúsculas. Si un usuario escribe PlanoDePlanta y otro utiliza planoDEPLANTA, la convención pierde su utilidad.

También es incorrecto mezclar estilos sin una razón definida. Un nombre como Plano_dePlanta-Edificio combina guion bajo, Camel Case y guion medio dentro del mismo título. Aunque técnicamente pueda funcionar, resulta visualmente inconsistente y difícil de validar automáticamente.

Otro problema aparece cuando se eliminan tantas palabras que el título deja de ser comprensible. Una expresión como PlnPltEdfAdm puede ser corta, pero obliga al usuario a interpretar abreviaturas que posiblemente no conoce.

Tampoco se recomienda distinguir dos documentos únicamente por el uso de mayúsculas. Algunos sistemas tratan PlanoDePlanta.pdf y planodeplanta.pdf como nombres diferentes, mientras otros pueden considerarlos equivalentes. Cada documento debe tener un código único que no dependa solamente de esta diferencia.

De la convención manual a la validación automática

En proyectos pequeños, los usuarios podrían construir manualmente sus nombres siguiendo un procedimiento. Sin embargo, conforme aumenta el volumen documental, esta práctica comienza a generar errores.

Una plataforma documental puede permitir que el usuario seleccione la compañía, ubicación, disciplina, tipo documental y título desde catálogos controlados. A partir de estas selecciones, el sistema genera automáticamente el código, asigna el secuencial, aplica la revisión y transforma el título al formato Camel Case.

La plataforma también puede validar si el código ya existe, comprobar que la disciplina está autorizada, impedir caracteres prohibidos y relacionar el archivo con el registro correspondiente en el MDR.

Así, la estandarización deja de depender de que cada colaborador memorice todas las reglas. El propio sistema se convierte en un mecanismo preventivo de calidad documental.

La relación con el MDR

El Master Document Register o MDR mantiene el inventario oficial de los entregables del proyecto. Cada registro debería contener, además del código y título, la disciplina, el tipo documental, el responsable, la fecha planificada, la revisión vigente, el estado y el propósito de emisión.

Camel Case puede utilizarse para normalizar el nombre electrónico, pero el MDR debe conservar el título completo y correctamente escrito. Por ejemplo, el archivo puede llamarse PlanoPlantaEdificioAdministrativo.pdf, mientras el MDR presenta al usuario “Plano de planta del edificio administrativo”.

Esto permite combinar compatibilidad técnica y legibilidad empresarial. El usuario trabaja con un título natural, mientras la plataforma controla un nombre digital estandarizado.

Una regla sencilla para una estructura sólida

Una convención corporativa efectiva podría establecer que el código documental se escriba en mayúsculas y se separe mediante guiones. El título descriptivo puede expresarse mediante Pascal Case, sin tildes ni caracteres especiales. Ambas partes se dividen mediante un guion bajo y finalmente se incorpora la extensión original del archivo.

Aplicando esta regla, el resultado sería:

AABO-UIO-ARQ-40-0100-R0_PlanoPlantaEdificioAdministrativo.pdf

Esta estructura es legible, compatible con procesos automatizados y suficientemente flexible para diferentes disciplinas y tipos documentales. No obstante, debe adaptarse a las necesidades reales de cada organización, contrato o proyecto.

Conclusión: codificar también significa establecer un lenguaje común

El método Camel Case es una herramienta sencilla para estandarizar la parte descriptiva de los nombres digitales. Su aplicación reduce espacios, inconsistencias y caracteres problemáticos, pero no sustituye al código alfanumérico, al MDR, a los metadatos ni al control formal de revisiones.

El verdadero valor aparece cuando todos estos elementos forman parte de un mismo modelo de gestión. El código identifica, el título describe, Camel Case normaliza el nombre digital, el MDR controla el entregable y el repositorio conserva cada archivo con su historial.

AABO Services puede ayudar a las organizaciones a diseñar sus catálogos de codificación, reglas de nomenclatura, estructuras MDR y flujos de revisión documental. Mediante AABO DocuFlow, estas reglas pueden automatizarse para generar códigos, validar nombres, controlar revisiones, clasificar documentos y mantener la trazabilidad integral de los proyectos.

Si su empresa todavía utiliza archivos denominados “final”, “nuevo”, “corregido” o “última versión”, contacte a AABO Services para realizar un análisis de su estructura documental y convertir esas prácticas dispersas en un estándar corporativo verificable, escalable y preparado para la transformación digital.

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